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jueves, 24 de diciembre de 2015

Montaña lenta, yo exterior

El frenetismo y la vorágine de los tiempos modernos llegó hasta la montaña también, como no podía ser de otra forma. Cada vez más se realizan carreras deportivas y actividades de velocidad en regiones montañosas, como ser las carreras de aventura, el trail running o el ascenso en helicóptero. Pero la montaña es inexorablemente lenta, y no la conoce quien no la comparte.

Disfrutando de la montaña lenta de la Patagonia
Disfrutando de la montaña lenta de la Patagonia
Si bien no es esto una novedad, lo cierto es que lo tomo como excusa para difundir lo que entiendo por "montaña lenta". Esto no es otra cosa que el montañismo tradicional, es decir, entendido como una actividada al aire libre, no como un deporte. ¿Cuál es la diferencia?

Primero, que el deporte implica competición, implica marcas, tiempos, records, reglas, superación del contrario, ganar, perder. Sí, es cierto que también implica autosuperación, respeto del otro o deportividad (fair play), autodisciplina, etc. Pero curiosamente todos estos últimos elementos forman parte de las actividades al aire libre, a las que se suma la desestructuración de vivir la naturaleza sin tiempos que nos persigan, en contraposición a las actividades de "trabajo a cumplir", "meta a lograr", pone la "práctica libre" "el disfrute del aquí y ahora" y finalmente (en eso esto me quiero concentrar) destaca la lentitud.

La velocidad, la comida rápida, la eficiencia, son propias de la economía y su locura ciudadana para ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible. Pero no son propias de la dinámica de la vida natural. La naturaleza transcurre lenta, comparativamente hablando. Es más, el tiempo medido ni siquiera existe, ya que es un invento para la auto-tortura humano. La naturaleza es calma.

El reloj normalmente nos persigue en la ciudad, debería ser abolido en el entorno natural. Pasar corriendo a toda velocidad sin parar por una montaña nos hace centrarnos en nuestro propio yo, quizás, pero a costa de difuminar el contexto natural que nos rodea. Eso podría estar bien para evadirse en la ciudad, usando auriculares con la música que nos gusta, pero en la naturaleza constituye a mi entender casi un pecado que impide acceder a lo que llamo aquí "yo exterior".

La montaña lenta es otra montaña, es calma, es realmente la montaña, no una meta o una desafío o un obstáculo a superar.

Subir un camino con 30 kilos de peso, por poner un caso, hace del camino un camino más largo -ya que la distancia es también el tiempo- de lo que resulta de correr ese camino sin nada a cuestas y sin descanso. Realmente son experiencias totalmente distintas, y yo defiendo la primera, la de la expedición de montaña pesada, de larga duración, de vivir en la montaña, no de subir montañas.

Mudándonos por analogía al entorno de un ecosistema natural marítimo, figúrse, por poner un caso, la diferencia entre navegar de  Este a Oeste el Atlántico en balsa, sin escalas durante más de 50 días (vean, por ejemplo, Expedición Atlantis) o cruzarlo en un avión en 12 horas. La distancia es tiempo, el tiempo es distancia, nos enseña la geografía humana.

Por supuesto, todo viaje puede hacerse sin peso en la mochila (externa o interna), rápido o lento (concepto siempre relativo) esa no es la cuestión. Es ya un tópico, pero un viaje no es un mero trayecto. Viajar es la experiencia, el objetivo, no el destino...que, por otra parte, puede ni siquiera haberlo. La cuestión es si viajamos por la montaña tratando de sentir o simplemente pasamos por ahí, hacemos una parada en el pico y volvemos raudos a casa, todo en un día: "¡bravo, subí una nueva montaña, hice 30 kilómetros en 3 horas con 2000 metros de desnivel positivo y otros tantos negativos y ahora estoy bañadito en casa, con las rodillas rotas, dispuesto a volver al trabajo en una silla!"...

...nop, no es mi ideal de vida, realmente...

"¡¡Sí!!, hace una semana que estoy acá, a orillas de un laguito perdido en los Andes (¿tendrá nombre?) a 40 kilómetros de una construcción que pueda llamarse casa, ¿qué hora es? Mmmm según el sol serán las 2 (¿qué día era? ¿hace cuanto llegué?) el tiempo desaparece, lo contengo un poco solo por la necesidad de volver la semana siguiente.

La luz natural vuelve a marcar el tiempo, vuelvo a reconocer lo que es la oscuridad, su sentido, el origen de lo desconocido y los miedos, la necesidad de protegerse contra las inclemencias del clima, la fusión con el viento y el agua, el devenir atemporal de lo que me rodea, de lo que soy. Montaña lenta, yo exterior, yo te espero, yo y tu soy."

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